Muchas personas creen que la regresión a vidas pasadas es una experiencia espectacular que se logra mediante el arte esotérico del terapeuta, y que basta con recordar para sanar instantáneamente cualquier conflicto del presente.

Queridos lectores: espero en estas líneas aclarar estas confusiones:

1º Las experiencias son del paciente, vivencias que han permanecido profundamente guardadas en el inconsciente, y que empiezan a aflorar cuando algo o alguien las gatilla.

2º El simple hecho de consultar o tomar la hora para la terapia moviliza el contenido inconsciente haciéndolo subir a la superficie.

3º La entrevista previa guía al terapeuta a detectar ciertas señales y encontrar la vía de acceso al origen del conflicto presente.

4º Durante la regresión aparecen las vivencias que necesitan salir a la luz para sanar; estas se trabajan terapéuticamente dentro de la sesión.

5º Las experiencias son individuales, pudiendo ser visuales, kinestésicas, o utilizar cualquier otra vía de manifestación.

6º A los especialistas en TVP no nos interesa lo anecdótico: lo que ocurre en la regresión sólo es importante por su influencia en la vida presente.

7º Una vivencia espectacular no tiene por qué ser más sanadora que una vivencia mínima y corriente. Lo que sí es importante es que, sea lo que sea lo vivido, se permita su expresión completa, especialmente en el plano físico, para producir la catarsis y despojar al hecho de su connotación traumática.

8º Asimismo, experiencias de la vida actual pueden ser tanto o más sanadoras que las del pasado más remoto, si están originando el problema actual. Debemos recordar que para el alma el tiempo no existe: todo está ocurriendo al mismo tiempo.

9º Trabajar completamente una experiencia que está en el origen del conflicto no necesariamente llevará a su resolución total, pues es posible que existan varios orígenes, varias experiencias. Por lo tanto, pueden requerirse varias sesiones para sanar un solo problema.

10º Es cierto que esta terapia trabaja más profunda y más rápidamente; aún así, yo les pregunto: las heridas del alma se crean o se intensifican en una vida completa o en varias vidas… ¿Cómo esperan sanar heridas tan profundas en una sola sesión?

Algunos consejos para que su terapia sea útil y valiosa:

1º Confíen en la profunda sabiduría de su propia alma. Nadie conoce mejor lo que les ocurre, y lo que deben hacer para sanar.

2º Elijan al terapeuta guiados por la información adecuada y por la intuición. La empatía importa aquí.

3º Acepten su experiencia como tal, sin codiciar otras más llamativas o espectaculares: a cada cual se le presenta lo que necesita para sanar.

4º Trabajen las experiencias que surjan con fe y voluntad. Mi maestro Cabouli dice: Si el paciente no quiere, nadie puede.

5º No pierdan su precioso tiempo en cuestionar su vivencia. A menos que su tema sea la investigación, el resultado de la terapia no depende de eso.

6º Si han elegido esta terapia para sanarse o aliviarse, háganlo con la misma seriedad y compromiso con que emprenderían cualquier tratamiento:

Vivir la vida de verdad requiere compromiso.